Si te gustan los postres que sean fáciles, has de probar esta tarta de chocolate y galletas casera. Ideal para cumpleaños de niños y adultos y en otro tipo de celebraciones o días especiales. Se realiza con ingredientes sencillos y fáciles de adquirir, y lo mejor de todo es que está muy buena.
Es bastante probable que la tarta le sea familiar a alguno que otro. Se trata de una tarta sin harina ni horno muy fácil de hacer.
Ingredientes
50 – 60 g de galletas tipo Napolitanas con canela (u otras galletas cuadradas)
250 g de chocolate (aprox. 2 tabletas, pudiendo ser chocolate negro o con leche)
250 g de nata para cocinar
400 ml de leche
Una pizca de sal
Para adornar
Fideos de chocolate
Preparación
Según las capas que añadas necesitarás más o menos galletas, puedes hacerla de entre 3 y 5 capas, cuanto más capas queda más vistosa.
Para hacer el chocolate y que nos quede jugoso y no duro una vez se enfríe la tarta tendremos que preparar un ganache de chocolate. Es facilísimo y verás como queda de rico entre las galletas.
Ponemos la nata a calentar en un cazo, mientras pica el chocolate en trocitos pequeños, puedes usar la picadora o introducirlo en una bolsa Zip y darle con el mortero hasta dejarlo picado. Cuando la nata comience a desprender humo apaga el fuego, no tiene que hervir.
A continuación añade el chocolate sobre la nata, una pizca de sal y deja reposar varios minutos. Lo de la sal es que una pizca potencia el sabor del chocolate, pero si prefieres no añadir sal queda rica también.
Mientras el chocolate se va fundiendo con el calor, en un recipiente añade la leche, prepara un molde o fuente y las galletas. Moja en leche las galletas ligeramente y cubre la base del molde o recipiente.
A continuación volvemos al chocolate, después de unos minutos se habrá fundido casi por completo. Remueve hasta lograr una pasta homogénea.
Montando la tarta
Añade ganache de chocolate sobre la capa galletas -poco, apenas para cubrir las galletas pero poco que quedan más capas-. De nuevo moja otras galletas en leche y las colocas sobre el chocolate. Otra vez cubre con ganache de chocolate la segunda capa de galletas. Vamos por la tercera, hacemos lo mismo hasta llegar a la quinta y última capa donde añadimos el doble de chocolate, todo el que nos quede.
Ponemos palillos por el borde de la tarta, para que al cubrir no se pegue el chocolate y cubrimos con papel de aluminio. Dejamos reposar hasta que pierda temperatura el chocolate y luego a la nevera dos horas.
A la hora de servir espolvorea fideos de chocolate por encima. ¡Lista la tarta de galletas y chocolate!
El 70% de la producción viene de África, pero los mejores frutos del árbol del cacao están en América Latina. Se trata de un mercado que mueve 90000 millones al año
La palabra del náhuatl «cacao«, empleada de esta manera por muchas lenguas del planeta, se refiere a un fruto proveniente del Amazonas que siempre ha dado mucho que hablar entre las personas.
Hoy día los grandes productores de cacao ya no son los países hispanoamericanos, sino Costa de Marfil, Ghana, Indonesia y Nigeria, que producen más del 70% del cacao consumido en todo el mundo, aunque sus productores tan sólo se queden con el 4% de los beneficios de un negocio que mueve 90.000 millones de euros anuales. Sin embargo, aunque Latinoamérica apenas representa el 15% del mercado mundial de este producto, los bosques amazónicos de Perú, Ecuador y Colombia concentran las más finas y aromáticas variedades de la especie —desde el cacao blanco del norte de Perú hasta el ecuatoriano cacao arriba, con denominación de origen desde 2009—, y su industria se ha convertido en un modelo de innovación, desarrollo y sostenibilidad, a pesar de que la producción del cacao fino de aroma no pasa del 2,5% del volumen mundial.
No obstante, mientras que la excelencia del cacao de la Amazonia puede convertirse en motor de la prosperidad para América Latina, en el continente africano sucede todo lo contrario. Allá la producción anual supera con largueza la demanda mundial, y ello ha provocado el desplome de los precios y la ruina de los agricultores. Las estadísticas dicen que cada suizo consume 11 kilos de chocolate al año, que Estados Unidos acapara el 20% del consumo mundial y que los nuevos mercados de la India y China atiborrarán de bombones, cacaos solubles y cremas para untar a millones de consumidores, pero esa no será una buena noticia para los productores africanos porque muchas de esas golosinas no tienen ni un 5% de cacao.
La demanda mundial de chocolate crece cada año más de un 10% con respecto al anterior, pero el consumidor ignora que lo que come apenas contiene cacao. Por eso el futuro del chocolate depende de las variedades finas y aromáticas de los países amazónicos: arriba de Ecuador, criollo de Colombia, chuncho de Perú y chuao de Venezuela. El otro oro negro.
El secreto de un buen chocolate comienza con la selección de un grano de cacao de calidad, su fermentado y secado y se completa con su manipulación en fábrica para conseguir el sabor adecuado. El proceso de tostado y secado, así como los aditivos, como azúcar de caña o vainilla, es lo que diferencia un buen chocolate de uno sin atractivo.
Proceso de fabricación
Tostado: El grano llega a fábrica y se limpia. Los granos se tuestan o torrefactan a fin de realzar el sabor y color. La temperatura, el tiempo y el grado de humedad dependen del tipo de granos y de lo que el artesano desee conseguir. Si se utilizan distintos tipos de semillas el tostado será diferente para cada variedad.
Descascarillado: Se utiliza una máquina para descascarillar los granos y dejar las semillas de cacao o pepitas. Actualmente estas pepitas son un producto en sí porque algunos fabricantes las utilizan para consumir tal cual o como troceadas dentro de tabletas de chocolate (eclats de feves).
Molido: La mezcla de granos en las proporciones deseadas se muele en molturadores a una temperatura de 60 a 80 grados y por un tiempo entre 18 y 72 horas. Este proceso, cuidado por cada artesano, es importante para obtener mayor calidad final. Se obtiene con esto licor de cacao, una masa semisólida que a 40 grados presenta ya cierto olor a chocolate y que contiene cacao y manteca de cacao.
Prensado: El licor de cacao se prensa a temperatura para extraer la manteca de cacao dejando una masa sólida llamada pasta de cacao y cuyo contenido en grasa es casi nulo.
Polvo holandés: La manteca de cacao se utiliza en la fabricación de chocolate o se deriva a la industria cosmética (en España hablamos de cacao para los labios), médica, etc para su utilización en distintos productos ya que sus propiedades beneficiosas son muy apreciadas.
La torta de cacao se rompe en fragmentos que se pulverizan para formar el cacao en polvo. Industrialmente se distingue entre polvo de cacaoy cacao holandés procesado; en este último los granos de cacao se someten a un proceso de alcalinización, por lo general con carbonato de potasio, para neutralizar la acidez del cacao dando así un polvo oscuro de color mas rojizo. Este cacao holandés procesado es altamente apreciado en repostería.
Añadidos: El licor de cacao se utiliza para producir chocolate de calidad añadiéndole manteca de cacao. En este momento se mezclan los otros elementos (vainilla, azúcar, especias, leche, emulgentes (lecitina de soja),…) que en distintas proporciones dan personalidad a cada chocolate. El chocolate de menos calidad se hará mezclando el polvo de cacao con grasas vegetales, azucar, vainilla artificial (vainillina) espesantes y emulgentes diversos.
Refinado: La mezcla se somete a un proceso de refinado a través de una serie de rodillos hasta obtener una pasta suave. Este refinado mejora la textura del chocolate.
Conchado: A continuación, el conchado, es de vital importancia para obtener un producto de calidad y desarrolla aún más sabor y la textura, reduciendo la acidez. Conchado es un proceso de amasado o de suavizado. La velocidad, la duración (hasta tres días) y la temperatura del amasado (entre 60 y 75 grados) afectan al sabor.
Una alternativa al conchado es un proceso de emulsión con una máquina que funciona como un batidor pero que no aporta la calidad final. Estas alternativas de reducción de costes no se utilizan por los grandes maestros chocolateros.
Templado: El templado sirve para enfriar la mezcla hasta 40 grados para que la cristalización de la manteca de cacao sea estable, haciéndola pasar a través de un sistema de calefacción, enfriamiento y recalentamiento. Esto evita la decoloración y la floración de grasa en el producto mediante la prevención de ciertas formas cristalinas de la manteca de cacao en desarrollo. El chocolate es ahora brillante y suave, de textura homogénea.
Enfriado: La mezcla se coloca en moldes en una cámara de enfriamiento. Una vez frio es empaquetado y distribuido.
El futuro de la industria del chocolate pasa por lo orgánico, la desaparación de aditivos innecesarios (con la etiqueta «sin») y la búsqueda del sabor y la salud.
Además, hay otra manera de hacer chocolate, denominada «del árbol a la tableta» o «Bean to Bar». Este tipo de fabricación es la que se implica en el proceso desde su comienzo, controlando el grano de cacao de origen, su cosecha, postcosecha, fermentado, secado y proceso de producción.
En entos días tan fríos, nada mejor que un buen chocolate caliente.
En esta ocación, voy a compartir con vosotros una receta de chocolate a la taza a la española, es decir, empleando agua en vez de leche, haciendo que sea menos fuerte y espeso de esta forma.
También es aconsejable añadirle un toque de canela molido al terminar, aunque no es necesario.
Si sois entusiastas del chocolate estoy seguro de que esta receta no os defraudará.
Ingredientes
Para dos personas
500 ml de agua mineral
50 g de azúcar
25 g de cacao en polvo
150 g de chocolate negro (mínimo 67% de cacao)
Preparación
Dificultad: Fácil
Tiempo total: 15 m
Cocción: 15m
Ponemos el agua y el azúcar en un cazo al fuego y los dejamos hervir unos minutos para que se derrita el azúcar. Agregamos el cacao y lo batimos con unas varillas para que se mezcle todo bien.
Troceamos el chocolate, lo ponemos en un bol y le echamos por encima el contenido del cazo en tres veces, removiendo vez después de cada adición para que se vaya deshaciendo el chocolate. Verter el contenido del bol de nuevo en el cazo y dejar hervir ligeramente sin dejar de remover.
Acompañamiento del chocolate caliente
Esta receta de chocolate a la taza a la española es magnífica para desayunar o merendar, acompañado de churros, un croissant o una ensaimada. También se le puede añadir un toque de vainilla o canela, aunque eso sí, lo mejor es tomarlo caliente.
Se denomina chocolate al producto final del procesado de un fruto que viene del árbol del cacao originario de Venezuela, donde se comenzó a domesticar. El cultivo del cacao, y su consumo, hacen que el chocolate vaya adquiriendo relevancia social, religiosa, medicinal, política y económica en diversas sociedades. Su propagación, aceptación y difusión a lo largo del mundo es tal, que en la actualidad no existe región donde no haya llegado su influencia. Su consumo y posterior producción involucra a millones de personas, así como a varias naciones a lo largo del mundo. Inicialmente fue consumido por las tribus olmecas de Mesoamérica, hace tres mil años, como bebida y posteriormente empleado como moneda por los mayas, trasladándose posteriormente al Imperio azteca.
El chocolate se consumía antiguamente en estado líquido, hasta bien entrado el siglo XIX, donde se empezó a utilizar la prensa hidráulica en la extracción de la manteca de cacao. Los descubrimientos técnicos posteriores, realizados en Europa, con el objeto de mejorar tanto su manipulación como su elaboración, y el mejor conocimiento sobre la composición del chocolate, logró modificar su aspecto inicial de bebida. A finales del siglo XIX surgen las primeras elaboraciones de chocolate sólido, como bombones, pralinés, tabletas…
Difusión mundial del chocolate
Globalización de la plantación
El cacao producido en la zona de Mesoamérica pronto no es suficiente para la demanda que empieza a surgir en Europa, el cacao además comienza a ser un bien económico a partir de comienzos del siglo XVIII en muchos de estos países. Es por esta razón por la que pronto se comienza a buscar localizaciones para nuevas plantaciones. Las restricciones del árbol del cacao acerca del clima necesario no permiten su cultivo en Europa. Los españoles comienzan en 1730 el cultivo exitoso de la planta en el golfo de Guinea (conocido hasta el siglo XX como Fernando Póo en honor a su descubridor). Existen intentos de su cultivo en ciertas zonas de América con clima tropical, de esta forma en el año 1746 ya se dispone de áreas cultivadas en Bahía (Brasil). Las potencias europeas inician las plantaciones en sus respectivas colonias, de esta forma los franceses inician el cultivo en la Martinica y Guadalupe en la década de 1660. Los holandeses en Surinam y los ingleses en Jamaica en la década de los 1680 (anteriormente en 1525 lo habían intentado en Trinidad).33 En 1752 se sembró en el municipio de Ilhéus adaptándose al clima de Brasil. Durante el siglo XVIII, Venezuela fue un productor y exportador fundamental a España mediante la Compañía de Caracas. En 1824, mercantes portugueses y españoles se disponen a llevar cultivos de la variedad forastero desde Brasil a São Tomé en África y desde allí a Costa Dorada (en la actualidad Ghana) en 1891. Estas plantaciones se extenderán hacia Nigeria en 1874 por los ingleses, y en 1905 a Costa de Marfil (colonia francesa en África).
El chocolate se solidifica
Algunas de las iniciativas por descifrar los componentes del cacao con el objeto de producir chocolate en grandes cantidades, bajo condiciones completamente controladas, comienza a mediados del siglo XVIII. Una de las primeras iniciativas se realiza en Bristol (Inglaterra) por Joseph Storrs Fry en el año 1728, industrial que por primera vez intenta crear chocolate bajo condiciones industriales. El invento de Fry era una especie de molino que empleaba una maquinaria de vapor que permitía con su empleo la elaboración de una masa de chocolate que se convertía con moldes en una especie de bombóm primitivo (dragées). Con ello ya ofrecía chocolate en estado sólido, su invención fue denominada como Chocolat Déliceux à Manger (chocolate delicioso para comer), siendo considerada la primera barrita de chocolate de la historia. Fry fue el primer hijo de una dinastía chocolatera en Bristol, y fundador de la compañía J. S. Fry & Sons. Este primer intento solitario dio ideas a otros empresarios. Es a partir de este instante cuando el número de formas y texturas de chocolate comienza a crecer, ofreciendo a los consumidores una mayor variedad. Lo novedoso del invento era que el chocolate se podía comer, hasta entonces había sido bebido. Cabe destacar que desde el siglo XVII existían preparaciones de chocolate sólidas, aunque raras, se confeccionaban de forma muy laboriosa en ciertas ocasiones.
La aparición de una nueva repostería
Las mejoras técnicas en la incipiente industria chocolatera, permiten una nueva forma de servir el chocolate. A partir de este instante ya es posible comer, lo que antes sólo era bebido. Esto afecta a las técnicas reposteras clásicas, y pronto surgen nuevas preparaciones e inventos de repostería en los obradores de las pastelerías. Surgen los bombones y los chocolates rellenos. El chocolate que antes estaba reservado a la aristocracia y a las clases elevadas comienza a popularizarse debido al progresivo abaratamiento y accesibilidad.
Industrialización
Una vez que en el año 1838 la patente de van Houten expira, el número de empresas productoras de chocolate crece en Europa. Las sucesivas invenciones que se iban aportando desde comienzos del siglo XX a la producción del chocolate hicieron que su producción fuese creciendo, al mismo tiempo que abaratando su precio. Cada invención proporcionaba un aumento en la producción que beneficiaba a la empresa con una mayor venta de productos, esta situación espoleaba competitivamente a otras empresas en busca de nuevas mejoras. De esta forma, la industria del chocolate sufrió una mejora espectacular en el periodo de mediados del siglo XIX. En 1819 el ingeniero francés François Pelletier inventa una máquina capaz de moler el cacao hasta convertirlo en una especie de pasta (la «masa de cacao»). Fue definitivo el empleo de la máquina de vapor en las labores de molido del cacao, permitía sacar al mercado una mayor cantidad de chocolate que en periodos anteriores, donde esta labor se hacía por medios animales. En 1850 el ingeniero francés François-Jules Devinck perfecciona las máquinas de molido y mezclado con azúcar.